Otro fin de semana, otro partido de liga y otro desplazamiento más, esta vez el más lejano. Y como viene siendo bastante común este año, otra vez con representación de la Peña Oviedista Barcelona.

Pero remontemos un poco antes. Todo comenzó ­hace un par de meses, cuando aún ni teníamos la fecha oficial del partido. Algunos de nosotros barajamos la posibilidad de ir hasta Tenerife a ver a nuestro Oviedo y, ¿por qué no?, aprovechar para hacer turismo en un destino tan típico. Reservamos de viernes a lunes para tener la horquilla completa de horarios para no perdérnoslo.

Finalmente fuimos cuatro los que conseguimos cuadrar fechas y vuelos. Uno de nosotros llegó el viernes a media tarde y el resto de la expedición aterrizó casi a medianoche en la isla. A continuación fuimos a hacer el checkin en el hotel, situado en la zona de Los Cristianos, famosa por ser la más turística y con mas fiesta de Tenerife, y tras ello nos preparamos para disfrutar de la noche tinerfeña, que al ser el primer día pillamos con más fuerza.

A los cuatro peñistas se nos uniría Joan, viejo conocido de esta peña pues ya había estado en el desplazamiento del ascenso en Tarragona. Él fue quien nos hizo de guía durante el fin de semana (Joan es culé, pero ya veréis lo poco que le falta a Joan para ver la luz y hacerse oviedista, y si no al tiempo…).

Al día siguiente aprovechamos la mañana para realizar la visita obligada a la isla: subida al pico más alto de España. Allí dejamos constancia gráfica de oviedismo a mas de 3500 metros de altura y algún que otro grado menos de temperatura (¡¡joder que frío hacia, y algunos de nosotros en camiseta y bermudas!!).

Tras esto, tocaba reponer fuerzas, y vaya si lo hicimos, así que en la bajada del Teide paramos en Santiago del Teide a degustar la gastronomía local, y luego a practicar el deporte nacional.

Tras la siesta y un baño en la piscina del hotel ya estábamos bien descansados y listos para dar una vuelta y disfrutar nuevamente de la noche.

Y entonces llegó el domingo, el día que jugaba nuestro Real Oviedo así que el plan estaba claro, subir pronto a Santa Cruz, recoger las entradas en taquilla, aprovechar para comer en el mercado de Santa África y ya tranquilamente al campo a ver el partido.

Lo que pasó en el partido todos lo tenemos claro, menos una persona. Buen partido de los nuestros y decepción total por culpa del árbitro, que nos robó miserablemente.

Tras el mal sabor de boca de la derrota abandonamos el campo para ir al hotel, cenar por la zona y acostarnos. Al día siguiente tocaba madrugar para dejar el coche de alquiler y coger el avión de vuelta.

La anécdota del día fue coincidir con el árbitro en el aeropuerto, antes de coger el vuelo de vuelta a Barcelona, a más de uno nos dieron ganas de decirle algo, pero no tardó nada en esconderse en una sala vip del aeropuerto.

A pesar del resultado, nos quedamos con el gran fin de semana vivido y con el hecho de que esta peña sigue sumando representaciones en muchísimos desplazamientos, algo muy loable dada la distancia que tenemos con la capital del Principado.

¡¡Hala Oviedo!!

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