Tercera victoria consecutiva del Real Oviedo, que cierra una semana de ensueño, y deja atrás las dudas despertadas en Vitoria.

Más allá de la consecución de seis puntos, y la clasificación para la siguiente eliminatoria de la Copa de S.M. El Rey, la semana deja unas sensaciones inmejorables, con un conjunto azul que ayer salió a por la victoria desde el minuto uno, y mostró la mejor cara de lo que llevamos de temporada.

Sergio Egea dispuso un once con la novedad de Franck Omgba en la medular, junto a Jon Erice, justo premio al partido del africano contra el Valladolid en Copa. El concurso del “quince” azul dio mucho dinamismo al Oviedo, tanto en la fase defensiva, gracias a su capacidad para recuperar balones, como en la ofensiva, donde Omgba trató de ser el “amigo de todos”, allí donde se necesitaba un apoyo aparecía el bueno de Franck.

Nada más sonar el silbato del trencilla, el Real Oviedo asumió el mando del partido, con una presión asfixiante sobre la línea defensiva tinerfeña, y un juego combinativo, vistoso y rápido, que desarboló a los chicharreros. Fruto de esa determinación de ir a por el partido, los azules pusieron rápidamente el marcador a su favor: en el minuto 9, Miguel Linares remataba a la red un balón servido por Néstor Susaeta.

Lejos de especular con el resultado a favor, el Oviedo continuó castigando a la defensa tinerfeña con una presión muy agresiva, generando innumerables pérdidas de balón a la defensa local. Hervías, Susaeta y Borja Valle permutaban sus posiciones, y aparecían por ambas bandas, sin que los tinerfeños tuvieran otra salida que cortar con faltas los avances azules.

La columna vertebral del Tenerife se cargaba de amonestaciones (Vitolo, Aitor Sanz y Suso) incapaz de contener las acometidas asturianas, que bien pudieron suponer una ventaja mayor, con acciones de peligro protagonizadas por Borja Valle y Susaeta.

Sin embargo, el descanso llegó sin más movimiento, y con la sensación de que el Real Oviedo había hecho méritos para irse a vestuarios con una renta mayor.

El segundo tiempo siguió el guión del primero. De nuevo, el Oviedo iba a por el partido, y el Tenerife se mostraba incapaz de contrarrestar el empuje y la velocidad de su rival. Y, de nuevo, tardó poco el Oviedo en anotar: en el minuto 53 un fenomenal centro de Fernández fue rematado por Borja Valle, en un testarazo de bella factura.

Con el 0-2 el Tenerife trató de echar el resto, y con más corazón que cabeza, trató de poner en aprietos a Esteban, que resolvió las acometidas chicharreras con solvencia. Ese exceso de corazón llevó a Aitor Sanz a ver la segunda tarjeta amarilla en el minuto 83, y allanó el camino a los asturianos, que controlaron sin problemas el partido hasta el pitido final.

Muy buen partido de los azules, que se acuestan en los lugares meritorios de la clasificación, y deja sensaciones prometedoras de cara a compromisos venideros.

PROGRESA ADECUADAMENTE: El planteamiento de Sergio Egea, valiente desde el principio. El partido de Fernández, su mejor actuación como jugador ovetense.

NECESITA MEJORAR: Pocos peros se pueden poner a lo visto ayer. A caso el exceso de ímpetu de Miguel Linares, que vio una amarilla en el primer minuto de partido que bien podría haber sido roja.

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