Textos publicados en los libros “Un derbi solidario”. 

“Viti bajo palos; Zúñiga, Luis Manuel, Jerkan y Gorriarán en defensa; Elcacho, Berto, Bango y Vinyals en el centro del campo y arriba Marius Lacatus junto a Carlos Muñoz”. La radio anunciaba el histórico once elegido por Javier Irureta para disputar el partido más importante de la historia del Real Oviedo, su debut en competiciones europeas. En plenas fiestas de San Mateo del año 91, el conjunto azul se enfrentó al Genoa italiano en el viejo Carlos Tartiere, en priemra ronda de de la Copa de la UEFA. Diecinueve de septiembre de 1991. Una fecha histórica e inolvidable para el club, para la ciudad en incluso para Asturias, que batió ese día el número de vuelos que aterrizaron en el aeropuerto de Ranón.

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Jordi Vinyals (Cardedeu, Barcelona, 1963), un centrocampista formado en la cantera del FC Barcelona y que cumplía entonces su segunda etapa en el Real Oviedo, fue uno de los elegidos por Irureta para enfrentarse al Genoa. Han pasado más de veinte años, pero Vinyals aún recuerda emocionado aquel día, ya que no fue un encuentro cualquiera, sino que se trata puntitledosiblemente del partido más importante de su carrera, de la suya y de la mayoría de sus compañeros. “Teníamos la sensación de estar haciendo historia, pequeña dentro de la historia del Real Oviedo y muy importante para nosotros, ya que la mayoría también debutábamos en Europa”, comenta ahora con nostalgia. Vinyals es actualmente el entrenador del equipo juvenil del Barça, tiene un futuro brillante como técnico y recuerda con orgullo que en Oviedo vivió sus mejores años como futbolista. “Junto al año que estuve en Castellón y en el que logramos el ascenso a Primera, las temporadas que jugué en el Real Oviedo son sin ninguna duda las mejores de mi carrera como jugador”.

th1.jpgEntre todos los recuerdos de sus dos etapas en el viejo Carlos Tartiere, el enfrentamiento ante el Genoa destaca por encima del resto. Fue una noche especial, que los futbolistas afrontan con mucha ilusión, pero también con mucho temor, puesto que como recuerda Vinyals “afrontábamos el partido con mucho respeto y con una sensación de inferioridad, teníamos la impresión de que los italianos eran superiores, en ese momento el fútbol italiano era el más potente de Europa y tenían más potencial que nosotros en todos los aspectos”. Por ello, el ex centrocampista azul admite que incluso “teníamos miedo de no estar a la altura, ya que sabíamos lo que suponía aquel enfrentamiento para el Real Oviedo”.

Pero el equipo estuvo a la altura, como lo estuvieron las dos aficiones. Impresionante fue la respuesta de la ciudad y de todo el oviedismo ante su primera noche europea, como impresionante fue el tifo de los seis mil italianos que poblaban uno de los fondos del Tartiere. Vinyals nunca olvidará la llegada al estadio: “Fue algo increíble, el ambiente era indescriptible, cuando llegamos la zona de los seguidores italianos ya estaba llena, había pancartas, tifos e incluso bengalas, aún permitidas en aquella época. Es algo que recordaremos siempre”.

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El partido de ida lo ganó el Real Oviedo por 1-0, gracias a un gol de Bango después de aprovechar un rechace tras un saque de esquina botado por Marius Lacatus. Carlos había tenido un par de oportunidades para lograr una renta mayor y Jordi Vinyals, que había salvado un gol bajo palos, hizo la jugada del partido por la banda izquierda tras dejar sentados a dos defensas italianos. “Luego no me entendí con Carlos a la hora de centrar”, lamenta aún hoy en día. Pero destaca que “nos quitamos el miedo de encima, demostramos que éramos capaces de ganar a un equipo a priori más potente que el nuestro y que íbamos a Italia con opciones de seguir adelante en la UEFA”.RealOviedoGenoa231-vi

El partido de vuelta se jugó dos semanas después en Génova. Vinyals cedió su puesto en el once a Antonio Rivas, aunque salió en la segunda mitad. Un gol del checo Skurhavy en el último minuto eliminó al Real Oviedo y acabó con el sueño europeo. Al centrocampista no se le ha pasado aún el disgusto: “Fue un golpe muy duro, una decepción muy grande. Estábamos a punto de conseguirlo, incluso con diez parecía que teníamos controlado el partido, pero lo dejamos escapar nosotros mismos en el último instante”, afirma. Para justificar la eliminación del Real Oviedo hubo quien señaló al árbitro, el alemán Schmiduber, otros a Lacatus por provocar su expulsión y otros a Irureta por los cambios, pero Vinyals lo tiene claro “fallamos todos. El árbitro quizás no estuvo afortunado, el míster hizo los cambios que tenía que hacer y Marius se pudo equivocar en un momento determinado como nos equivocamos todos, pero si no eliminamos al Genoa fue porque no supimos pasar, lo teníamos controlado y se nos escapó. Al final no supimos perder tiempo para matar el partido y el último córner en lugar de sacarlo en corto y asegurar la posesión lo lanzamos en largo y lo perdimos”.

Han pasado ya 22 años desde aquella histórica eliminatoria, la primera y hasta ahora única experiencia europea del Real Oviedo, pero Jordi Vinyals aún tiene la espina clavada y afirma que “aún hoy le sigo dando vueltas al partido de vuelta y al hecho de no haber podido hacer nada más para lograr la clasificación cuando lo tuvimos tan cerca. Ese mal sabor de boca nos acompañó durante toda la temporada y aún ahora sigo pensando en ello”. Ni siquiera jugar en el Camp Nou tres días después de la eliminación y ganar al Barça gracias a un gol suyo le sirvió de consuelo a Vinyals, el disgusto de Génova era demasiado importante.

Vinyals dirige ahora al equipo juvenil del FC Barcelona y por sus manos pasan los futbolistas que un día están llamados a triunfar en el Camp Nou, niños que por desgracia no recuerdan haber visto al Real Oviedo en Primera División. Desde la distancia Vinyals sufre como un oviedista más, ha vivido grandes decepciones en los últimos diez años y ahora observa el futuro con la misma ilusión de todos los oviedistas, esperando que llegue por fin el tantas veces soñado ascenso de regreso. Tiene muy claro que “un equipo como el Real Oviedo tiene que estar como mínimo en Segunda A y el fútbol español necesita en la élite a un club con esa historia y con esa afición”.

Edu Polo

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