El Real Oviedo se plantaba este lunes en Bilbao, montado en una montaña rusa emocional y futbolística de la que difícilmente podrá bajarse en lo que queda de la presente temporada. Si bien lo futbolístico parecía resuelto tras la balsámica victoria ante la Ponferradina, el resquemor ácido de las gargantas oviedistas tras la caída de Egea sugería que cualquier traspiés pondría en la picota el proyecto oviedista de la presente temporada.

De esta forma Generelo repitió la alineación que disputo el partido del 90 aniversario, alineación que a estas alturas de temporada casi podemos nombrar de carrerilla. La apuesta del pacense por el 4-4-2 es clara y a estas alturas genera la duda de sí el Real Oviedo juega a lo que quiere o juega con lo que tiene, que son dos cosas bastante distintas.Del rival, realmente ninguneado por muchos, pero plagado de calidad apenas hablamos en las previas más que para destacar su bisoñez, bisoñez que solamente vimos en el coliseo bilbaíno durante los primeros 25 minutos. En ese arranque de partido vimos un partido parejo, en el que nuestros azules dominaban el tempo del partido, imponiendo posesión y calma, alejándose de ritmos acelerados y de precipitación en el pase. Varios acercamientos tuvo en esos momentos el Oviedo, que vio cristalizar ese dominio en un clarísimo error de la zaga local que entrego en bandeja de plata un balón de gol a Toché, este en su línea de toda la temporada transformo ese regalo en la ventaja momentánea en el marcador.

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Tras el gol tempranero, el Oviedo hilvanó algunos momentos de buen futbol, dando protagonismo a Michel, Susaeta o Borja Valle. En esos momentos el partido cobraba realmente trazas de repetir el guión del partido de la semana anterior, con una sensación de dominio incontestable por parte del Oviedo. En ese momento de brillantez, reaccionó el Cuco Ziganda desde el banquillo local, retrasando a Aketxe juntándolo con Unai Lopez y Vesga, iniciando así el proceso de aniquilación del sistema defensivo oviedista. En ese minuto 25 el partido cambio de rumbo, para no abandonarlo hasta el final del mismo.

La aparición de Aketxe con espacios propició la falta, que a la postre debería convertirse en el empate, a cargo del central Gil. Aquí seguramente podríamos cerrar esta crónica en lo que al interés del partido por parte del oviedismo. El Athletic B abandono su piel de gato y se transformó en el león que iba a devorar al Real Oviedo. Al descanso llego el cuadro carballón desorientado y sin un lugar donde agarrarse, como el púgil acodado en las cuerdas esperando la campana. Esta campana llego, pero no sirvió para despertar al Real Oviedo.

En la segunda parte los intentos del Oviedo se vieron perfectamente cortados por el cuadro bilbaíno, que adelantando posiciones y tomando el balón como referencia, no paro de acosar la portería del un día más brillante Rubén Miño. Llegaron a fallar lo clamoroso los leones, como hizo Villalibre a portería vacia, pero el guión estaba escrito. Pese al movimiento del banquillo poniendo en el terreno de juego a Bedia y Hervías, el efecto balsámico de estos cambios apenas duro lo que tardo en reajustar a los suyos Ziganda. El Oviedo lo intentaba y por momentos parecía poder llegar a cobrar ventaja de nuevo, pero una contra rápida y un seguido de despropósitos de la zaga llevaron a Seguín a marcar el gol que a la postre sería definitivo para el cuadro rojiblanco.

De ese momento hasta el final, poco o muy poco, intentos del Real Oviedo, que apenas conseguía encadenar pases y que se veía abocado al recurso de balones largos y ataques de inspiración por parte de los jugadores de calidad. La expulsión de Verdes, justa no por la acción que provoco su segunda tarjeta, sino por el encadenado de faltas que protagonizo en la segunda parte, culminaba una malísima segunda parte del Real Oviedo.

El resumen puede ser desolador, pero la perspectiva de una liga tan igualada como loca, permite creer en todo de aquí a final de temporada. Tal vez la falta de conexión entre la plantilla y la afición sea lo más preocupante, pero este Real Oviedo aún está muy vivo y tiene bazas que jugar de aquí a final de temporada. Seguramente estas bazas exigirán cambios y timón fuerte, además del empuje de la afición.

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Alineaciones

Real Oviedo: Miño, David, Erice (Linares), Susaeta, Borja Valle (Edu Bedia), Verdés, Toché, Fernández, Míchel, Peña y Koné (Hervias).

Tarjetas: Toché,Hector Verdés (2), Edu Bedia

Bilbao Athletic: Remiro, Saborit, Yeray, Óscar Gil, Guarrotxena (Córdoba), Unai López, Seguín (Unai Bilbao), Jon Iru, Vesga, Aketxe (Lander) y Villalibre.

Tarjetas: Jon Iru, Saborit, Yeray.

Goles: 0-1 Toché (17), 1-1 Gil (36), 2-1 Fernandez (P.P) (76)

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