Textos publicados en los libros “Un derbi solidario”.

La cita fue en México D.F. un día de octubre de 2008. La intención era aprovechar el viaje y hacer el mayor número de reportajes posible sobre la comunidad asturiana en la capital azteca. Aprovechando la estancia y a pesar de los agobios de tener poco tiempo y mucho por hacer, había que localizar al tipo que vistió durante un año la camiseta azul marca Juan Casabella.

Que un entrenador responda a un número de teléfono desconocido es un poco difícil. Si el entrenador dirige a los Diablos Rojos de Toluca, líder del campeonato en aquel momento, la misión puede ser casi, casi imposible.

Sin embargo con una productora de televisión eficaz, colgada del teléfono y del portátil, la vida del plumilla es más fácil. Llamó y el míster del Toluca aceptó sin excusas. A las cinco en el Centro Asturiano.De repente, uno de mis grandes ídolos. Vestía con camisa blanca y americana azul marino. José Manuel Chepo de la Torre fue todo amabilidad. Cruzó la metrópoli mejicana de esquina a esquina, durante casi hora y media. Lo primero, la nostalgia. Los recuerdos de la zona de El Cristo, de las Salesas y de Cholo el de Casa Lobato.

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Hablamos más de una hora en uno de los espectaculares campos de la finca Parque Asturias. Concretamente el que se llama Buenavista.

Recordamos la temporada 1988-1989, como llegó cedido del Chivas de Guadalajara, de Vicente Miera, del Carlos Tartiere, del 5-1 al Atlético, del gol de Tomás, de muchas cosas.

Fue el primer jugador mexicano de la historia del club. Llegó a Asturias con 23 años y con una gran proyección. Y no le fue mal. Discreto, elegante y con un gran toque de balón, Chepo de la Torre se metió muy pronto a la afición carbayona en el bolsillo. Jugó a un gran nivel durante la temporada. Pero al final regresó a su país.

Siguió jugando al fútbol en México, sufrió una lesión muy grave, se rehízo, triunfó y llegó a debutar como jugador con su selección. Nunca disputó un Mundial. Luego se hizo entrenador.23880_635920259542578729.jpgMe contó, ya como técnico, que a punto había estado de fichar por el Getafe de Angel Torres pero que la cosa no había prosperado. En el fondo afloraba su ilusión por entrenar en Europa. Ya había ganado el campeonato mexicano con el Chivas. Luego lo ganaría dos veces más con el Toluca hasta ser nombrado seleccionador del Tri en el año 2011. El Campeonato del Mundo de Brasil en 2014 su gran objetivo.

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Pero al final, cuando ya se iba, le pregunté por qué no había seguido jugando en el Real Oviedo. Su respuesta fue la siguiente: “No lo sé. Pero siento que tengo algo pendiente con ese equipo”.

Carlos García

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