Un Oviedo con la pólvora mojada no puede con una defensiva Unión. Los de Sergio Egea fueron claros dominadores del partido pero no lograron materializar sus ocasiones. Gran trabajo defensivo de ambos equipos. Adrián Torre resultó decisivo. Seguir leyendo «Real Oviedo – Unión Popular de Langreo: El Oviedo se queda sin pólvora»
Textos publicados en los libros “Un derbi solidario”.
Domingo en Luanco y la cosa no pinta bien. Los que han viajado a Miramar no están disfrutando precisamente. Estar aquí, y hay unos 1.500 de ellos, les recuerda de dónde vienen y dónde están. Pero por lo menos están -dos veces ya el club ha estado al punto de desaparecer y dos veces le ha salvado su afición- pero hay que escapar y ya. «Volveremos», cantan. «Volveremos a primera, volveremos otra vez».
La realidad es que si sigue jugando así no, no volverán. Marca Diego Cervero el primero y luego…nada. El marcador dice 1-1. Se escuchan algunos pitos tímidos. Y se palpa, poco a poco, la irritación, la fustración. El fatalismo. Ay, otra vez. Seguir leyendo «Historias del Oviedín: La ilusión azul, Michu»
Desde los grandes clásicos dirigidos a nuestros vecinos a los más actuales “vamos, vamos Oviedo” o “ésta es la hinchada loca del Real Oviedo” un cántico y una animación constante son y deben ser parte complementaria y necesaria a un partido de fútbol, a una afición, a un deporte, a una entidad y, en definitiva, a una pasión.
Symmachiarii es para nuestro Real Oviedo, sin posibilidad de duda alguna, su grupo de animación y su grupo supporter más fiel e incondicional (prueba fácil de ello es la célebre frase “no baja/sube ni Symmachiarii” cuando rara vez, y generalmente por motivos ajenos, la afición azul no acompaña en un desplazamiento al equipo). Seguir leyendo «Symmachiarii, sus 20 años a ojos de la «Peña Oviedista Barcelona»»
Textos publicados en los libros «Un derbi solidario».
Minutos antes de que terminara la final de la copa de la UEFA entre el Espanyol y el Sevilla, el realizador captó la imagen de un señor mayor, seguidor del equipo catalán, que lloraba y movía la cabeza preguntándose por qué. Su equipo perdía por dos goles a uno. Poco después empataron, pero la lotería de los penaltis fue aún más cruel con ellos. El Espanyol, y con él ese aficionado anónimo, se quedó sin título.
Desde que vi esa imagen no pude dejar de pensar en ese hombre. Quería que el Espanyol marcara, y que la siguiente toma fuera la del anciano dando botes de alegría. Seguir leyendo «Historias del Oviedín: 16 de mayo de 2007»
